Al oeste de Barcelona, cruzando las montañas, las calas acantiladas resguardan la naturaleza salvaje de estas costas. Entre ellas hay olas, cuevas y música de las playas de surf de Sitges y Vilanova, y más allá la Costa Daurada.
Al oeste de Barcelona, cruzando las montañas, las calas acantiladas resguardan la naturaleza salvaje de estas costas. Entre ellas hay olas, cuevas y música de las playas de surf de Sitges y Vilanova, y más allá la Costa Daurada.